7 de mayo de 2026, de 19 a 21h
Modera: María Cano
Laboratorio Intersección es un espacio ciudadano de pensamiento, diálogo y creación colectiva que invita a detenerse y reflexionar sobre los desafíos del presente. A través de encuentros mensuales, propone conversaciones abiertas y ejercicios creativos en torno a temas como la tecnología, la identidad, la comunidad y el futuro. No busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas y construir, desde lo local, una mirada compartida sobre nuestro tiempo.
Se incluye un pequeño refrigerio.
RESUMEN SESIÓN 3:
Si en la sesión anterior hablábamos del tiempo —de esa sensación de que nos falta, de que se nos escapa o de que no sabemos muy bien cómo habitarlo— en esta sesión vamos a acercarnos a la atención. Una de las hipótesis que planteamos es que quizás el problema no es que no tengamos tiempo, sino que no siempre estamos presentes en él.
Para explorarlo y vincularlo aún más con la sesión anterior, vamos a experimentar a través de la escritura (y hasta aquí puedo leer).
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A lo largo del día hacemos muchas cosas pero…¿cuánto de ese tiempo lo estamos realmente viviendo? ¿Y cuánto lo atravesamos mientras nuestra atención está en otra parte?
En las últimas décadas, la atención se ha convertido en un recurso especialmente frágil. Vivimos en entornos diseñados para capturarla de forma constante: notificaciones, titulares, vídeos, desplazamientos infinitos en la pantalla. No es casualidad, ni simplemente un efecto colateral de la tecnología. Responde a un modelo económico específico.
El economista y premio Nobel Herbert A. Simon ya anticipó este problema en los años setenta al afirmar que “una riqueza de información crea una pobreza de atención”. Cuanta más información circula, más escasa —y por tanto más valiosa— se vuelve nuestra capacidad de atender.
A partir de ahí, distintos autores han analizado cómo esa atención se convierte en objeto de disputa. Tim Wu describe cómo buena parte de las industrias mediáticas y tecnológicas no venden únicamente productos o servicios, sino que organizan su funcionamiento en torno a la captura y comercialización de nuestra atención. En ese sentido, no somos solo usuarios: somos también el recurso.
Por su parte, Cal Newport, en Deep Work, plantea que la capacidad de concentrarnos de forma sostenida se está volviendo cada vez más rara y, al mismo tiempo, más valiosa. Y no solo desde una perspectiva productiva ya que, sin atención sostenida, se vuelve difícil pensar con profundidad, comprender lo que leemos o estar realmente presentes con otras personas.
Yves Citton en La economía de la atención propone entender la atención no sólo como un recurso individual, sino como un fenómeno colectivo: aquello a lo que prestamos atención configura, en gran medida, el tipo de mundo que compartimos.
Aquello a lo que atendemos configura lo que vemos, lo que sentimos y también lo que somos capaces de pensar. Si nuestra atención está fragmentada, nuestra experiencia también lo está. Si está constantemente desplazándose, se vuelve difícil sostener algo el tiempo suficiente como para que adquiera sentido o profundidad.
Pero, en la era del algoritmo, ¿hasta qué punto decidimos o somos plenamente dueños de dónde está nuestra atención?
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